En un diario capitalino aparece una noticia sorprendente que lleva como título "Más de 12.000.000 habitantes en el mundo viven en condición de esclavitud" . Esto quiere decir que miles de personas son vendidas aún como mercancía. Vergonzoso resulta esto para un mundo que en apariencia promueve los derechos y libertades humanas .
En esta edición, sin embargo, quisiera reflexionar sobre otro tipo de esclavitudes aún más peligrosas, que para muchos pasa desapercibida y a la que consciente o inconscientemente todos nos vemos sometidos.
Me refiero a la esclavitud mental , esa que nos hace vivir determinados y programados, en donde es común ver personas arrastrando su existencia o resumido en una sola frase: “viviendo vidas que no han decidido”.
Si la esclavitud física nos quita la libertad de movernos, la esclavitud mental nos quita la capacidad de elegir y casi como sonámbulos, todos vamos tras lo que es " normal " ¡Ay de aquel que quiera ser diferente! , que se niegue a seguir el ritmo del látigo que marca la imagen, el estatus, el éxito o la sobre vivencia. Miles de voces externas e internas le asecharán, ¡eres un loco! , ¡eres un irresponsable!, ¡debes madurar! , ¡hasta cuándo!.....
Todo esclavo sueña con ser libre, añora la libertad . Como buen esclavo todos imaginamos o más bien fantaseamos sobre el día en que podamos hacer lo que realmente queremos; siempre estamos buscando algo que nos saque de nuestra agonía y fantaseamos con sacarnos un premio , con desaparecer de este mundo, con huir donde nadie nos moleste , donde no lleguen las obligaciones , donde no exista la rutina , donde se viva en paz.
Hoy la esclavitud mental está tan instalada en nuestras vidas que hasta nos hemos acostumbrado a que todo siga igual. En cierta forma todos nos vendemos al mejor postor.
Pero hay una parte de nosotros que se siente muy incómoda con cualquier tipo de esclavitud y es nuestro ser, esa voz interior que se expresa de muchas formas , algunas veces en angustia, en tedio o en esa sensación de que nada tiene mucho sentido. Quizás sea esa voz interior el grito desesperado que surge de la parte más digna de nosotros y que se niega a vivir y a morir como esclavo.
Tal vez sea hoy el momento de buscar y de encontrar esa tan anhelada libertad, que erróneamente la buscamos fuera de nosotros y que en realidad, esta dentro de nuestra propia mente.
Ricardo García R. - Director |