En esta oportunidad Dragón Cultural lanza sus fuegos sobre el tema que ha marcado esta primera mitad del año, la educación.
DC: ¿Qué opinión le merece la crisis educacional por la que acaba de atravesar el país?
- Lo primero que deseo expresar es que lo que acaba de ocurrir con los estudiantes secundarios, fue el evento que más evidenció la crisis que nuestra educación viene arrastrando desde hace ya más de una década. Si revisamos las conclusiones del informe Brunner (1994) éste señalaba claramente entre otras cosas, que:
- El sistema escolar chileno no estaba respondiendo a los requerimientos del país.
- Respecto de la gestión del sistema, ésta se caracterizaba por su inflexibilidad.
- El ambiente en que se relacionan los alumnos y los profesores carece de estímulos y motivaciones.
Estos tres elementos relevados en el informe citado, más otras situaciones como el responsabilizar en demasía y casi en exclusiva a los profesores por la baja calidad de la educación, hacían predecible la ocurrencia de fenómenos como la revolución de los pinguinos.
En síntesis ha quedado en evidencia que nuestra educación no podrá avanzar en la medida que no se aborden y resuelvan aquellas situaciones de fondo como son los aspectos legales y administrativos (LOCE y Estatuto Docente) que inciden en la gestión de los recursos que permiten operar los centros educativos y cuya resolución puede abrir las puertas para alcanzar la modernización que el sistema educativo requiere.
Por otra parte, a pesar del aumento sostenido, la inversión que se ha triplicado desde 1994, se ha diluido y por lo tanto no es posible asociarla a un aumento en la calidad de la educación entregada a los alumnos. Creo que junto con mejorar los aspectos señalados anteriormente es necesario tomar conciencia que la educación no puede mirarse solo como un sistema tecnológico al cual basta con destinar recursos para esperar un mejoramiento de los productos esperados. Es un sistema social y la calidad del mismo esté necesariamente asociada a la calidad de cada uno de sus componentes pero fundamentalmente a la calidad de las relaciones sinérgicas que se logran establecer entre éstos y eso se logra no solo con recursos materiales o financieros sino que con responsabilidad social, sentido de país, y especialmente con respeto por las personas que interactúan en este proceso.
DC: ¿Qué modelo educacional es el que ha formado a este país?. ¿Ha influido este modelo en la crisis educacional?
- Sin duda que atribuirle a la educación la categoría de un bien transable en el mercado ha sido nefasto más aún en un país en que el predominio de practicas y costumbres poco solidarias, sin conciencia social y con tremendas brechas al interior de las clases sociales han calado muy hondo e instalado tremendas distorsiones en el sistema, las que no han sido posible de reparar con las débiles correcciones al modelo implementadas por los últimos gobiernos.
DC: ¿Cómo se puede mejorar la educación en nuestro país? ¿Es una cuestión de recursos?
- Definitivamente es una cuestión que trasciende la asignación de más recursos, el mejoramiento debe estar asociado a cambios e innovación, a perfeccionamiento y evaluación constante sistemática y sistémica de procesos y de productos, pero insisto es un problema de todos y de cada uno y cada uno debe asumir su responsabilidad. Las instituciones formadoras de profesores, los profesores en servicio, los sostenedores, los padres y apoderados, los alumnos. El Estado no puede dar la espalda a la educación actuando sólo como un proveedor de recursos, su rol técnico debe ser claro, eficiente y de calidad. Los legisladores no pueden actuar sólo defendiendo sus intereses pecuniarios y/o electorales. En suma, es el momento para aprovechar el consenso y las posibilidades financieras que tiene el país para acometer la gran tarea de mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles.
DC: ¿Qué modelos educacionales se están aplicando o se aplicarán en otros países que sean dignos de imitar?
- Más que imitar, con lo cual no nos ha ido tan bien, creo que es el momento de echar mano de todas nuestras fortalezas para, en base al amplio diagnostico que ya tenemos desde hace tiempo alojado en algunos escritorios, reflexionar seria, responsable y colectivamente para tomar decisiones acertadas que apunten a una refundación de nuestro sistema educativo.
Esta sociedad global plantea que nuestros niños y jóvenes deberían desarrollar ciertas competencias como ser: afectivas, cognitivas, metacognitivas y sociales, estas les permitirán desarrollarse en el mundo de hoy y en el futuro por lo tanto nuestro sistema educativo debería desarrollar las estrategias y asignar los recursos, marcos legales, y ambientes que permitan alcanzar éstas.
Los modelos educativos más exitosos están planteando innovaciones en orden a:
- Mayor inclusión de la familia en el proceso educativo.
- Mayor incorporación de tecnologías de información y comunicación como medios generadores de ambientes de aprendizaje.
- Mayor atención a la diversidad personalizando la formación.
- Mayor vinculación entre las instituciones formadoras de profesores y la escuela.
- Mayor incorporación de problemáticas sociales como focos de estudio e investigación por los alumnos.
- Mayor diversidad de enfoques didácticos por parte de los profesores.
DC: Frente al creciente tema de la falta de probidad que se ha dado en este último tiempo. ¿Cree usted que es la educación quien debe hacerse responsable de este tema? ¿Y si no quién?
- La educación tiene responsabilidad en ésto pero no debemos olvidar que ésta debe responder a las necesidades y demandas de la sociedad por lo tanto deberíamos preguntar a nuestra sociedad cuáles son los valores que necesitamos potenciar y desarrollar a través de los procesos formalizados en el sistema educativo. No es posible seguir obligando a nuestros niños y jóvenes a vivir en una sociedad que vive un constante travestismo valórico que solo genera confusión, desconfianza y desesperanza en ellos.
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